Loading...
 

Justificación de la temática de la Reunión

A la búsqueda natural de otras expectativas de vida y desarrollo personal, que durante décadas generó una pérdida sostenible de capital humano en “el campo”, se sumó a partir de la segunda mitad del siglo XX, el fuerte impulso de los planes modernizadores que, a sus convicciones estadísticas sobre un exceso de población rural, añadieron el “efecto llamada” (como diríamos hoy) de los nuevos tiempos. Unos nuevos tiempos que encarnaban con solvencia la ciudad, la industria, o la mecanización. Los productos y recursos locales se entienden marginales o folclóricos, se generaliza la importación de razas ganaderas selectas, el empleo de fertilizantes y pesticidas para los cultivos, las repoblaciones forestales masivas, y las grandes infraestructuras del agua. La agricultura industrial fortalece sus aspiraciones de independencia de “la tierra”, y en pocos años, tras el ingreso de España en la CEE, es decir, en un mercado con grandes problemas de excedentes, la declaración de zonas desfavorecidas de la PAC, y las políticas de subvenciones al abandono de muchas actividades agrarias “poco competitivas” inyectan los mejores carburantes al motor del despoblamiento rural.

Pero el abandono de las actividades rurales, lo comprendemos ahora, ha generado enormes pérdidas patrimoniales más allá de los ámbitos agrario a los que siempre las hemos asociado. Comprendemos ahora, a la vista de muchos de los grandes problemas de gestión del medio natural, la trascendente repercusión que todo este proceso de abandono tiene en la conservación de recursos, sistemas, y procesos, que decimos aspirar a conservar, bajo los nuevos paradigmas de la sostenibilidad.

La matorralización de los montes, fruto de su abandono por pérdida de valor y cuidado, con el consiguiente aumento de los riesgos de incendios en determinadas zonas, es uno de los mayores problemas con los que se enfrentan hoy nuestras aspiraciones de gestión sostenible, una vez perdidos (o casi perdidos) los sistemas tradicionales de manejo multifuncional. Y difícil, sino imposible, aspirar a una especie de “reconquista” agraria del medio que no vaya acompañada de elementos de calidad de vida y respeto por el medioambiente. Un patrimonio natural y cultural que (hemos acabado por comprender) se asienta sobre un paisaje fuertemente humanizado. Sólo algunas pocas prácticas agrarias, locales, ligadas a productos con denominación de origen, a sistemas de agricultura ecológica, y a la obtención de alimentos sanos, nos ofrecen todavía la posibilidad de servirnos en las políticas de gestión del medio “natural”. La ganadería extensiva es una de las que todavía se conserva y ofrece expectativas.

Hoy en día, son varios los países mediterráneos que proponen o ensayan (ensayamos) el empleo del pastoreo controlado como herramienta auxiliar de la silvicultura preventiva, en la reducción de la biomasa combustible; pero también por su aportación a la vigilancia del monte, la revalorización que representa recuperar su aprovechamiento sostenible, e indirectamente corresponsabilizar a la población local en su conservación y mejora.

La actual política agraria comunitaria, la PAC, a las puertas (casi) del total desacoplamiento de las ayudas a la producción, y gran parte de las nuevas políticas de desarrollo rural, intentan mitigar las consecuencias del despoblamiento y desvalorización rural que en otros momentos históricos incentivaron. Se busca promocionar e incluso retribuir económicamente las prácticas agraria sostenibles, y el pastoreo planificado se encuentra entre ellas. En el ámbito nacional español, existen varios gobiernos autonómicos que promueven ya esta actividad. La Junta de Andalucía a través de la Dirección General de Conservación del Medio Natural de la Consejería de Medio Ambiente, ha sido pionera en España en este tipo de actividades. Desde el año 2003 mantiene una serie de iniciativas experimentales bajo la responsabilidad científica del grupo de Pastos y Sistemas Silvopastorales Mediterráneos (EEZ/CSIC), que organiza esta reunión científica. Además, desde el año 2005 desarrolla con dicho grupo la Red de Áreas Pasto-Cortafuegos de Andalucía (RAPCA), un programa de gestión vinculado al dispositivo autonómico contra incendios forestales (Plan INFOCA).

En el contexto de estas revisiones históricas sobre el papel de la ganadería extensiva en la gestión del medio y, específicamente, en lo referente a su aportación a los nuevos paradigmas de manejo, desarrollo sostenible, y protección del monte, creemos interesante, que esta IV Reunión del Grupo de Trabajo de Sistemas Agroforestales de la Sociedad Española de Ciencias Forestales, sirva de foro en el que intercambiar conocimientos y experiencias, valorando las aportaciones y externalidades que ofrece la ganadería extensiva de cara a las ya muy próximas revisiones de la PAC (2013), consolidación de la Red Natura 2000, Ley de Desarrollo Rural, y políticas públicas de I+D.